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viernes, enero 15, 2021

¿Debe permanecer el ciclocarril por la Séptima?

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Durante la cuarentena la Alcaldía de Bogotá creó 80 kilómetros de ciclorrutas, que ahora serán permanentes. Algunos ciudadanos, conductores de carros y motos, han criticado la medida ya que esto genera un incremento en el tráfico. Para los biciusuarios el ciclocarril por la carrera séptima es necesario y consideran que los trancones por esta zona se han presentado desde antes de implementar la medida. En esta puja ha surgido el interrogante sobre la necesidad de que los ciclocarriles sigan allí. Para contribuir en el debate, hemos encontrado posiciones en contra y a favor de la implementación permanente de los ciclocarriles.

Argumentos a favor

El mal uso del espacio público genera una reducción en el área vehicular lo que se traduce en embotellamientos y un promedio muy bajo en la velocidad. El número de personas que se movilizan en vehículos particulares es muy baja con relación al espacio que ocupa cada carro en la vía, volviendo ineficiente la movilidad de la ciudad en comparación al numero de usuarios que utilizan el transporte publico o la bicicleta (ver ilustración 1).

Ilustración 1. Comparativo de espacio que ocupan 250 personas en distintos medios de transporte

ilustración fuente el tiempo

Fuente: El Tiempo

El vehículo particular representa el 15% de los viajes en Bogotá y sin embargo ocupa el 85% del espacio urbano vial. Entregar más carriles a los carros particulares no soluciona la congestión. Al ampliar las vías se genera entre un 100 y 180% más de demanda al siguiente año.

Los ciclocarriles están generando una mayor capacidad de movilidad en la vía en términos de la cantidad de personas que transitan. La nueva distribución permite que los ciclistas viajen a velocidad mayor y más constante. En 2019 sólo el 7% de los ciudadanos usaba la bicicleta como medio de transporte para sus viajes diarios, hoy el nivel de satisfacción es del 81%.

Optar por modos de movilidad más sostenible genera menos contaminación y por tanto ayuda a mitigar el cambio climático, además de tener menor afectación en la salud de los ciudadanos por la mala calidad del aire.

El uso de la bicicleta trae beneficios individualesen salud: promueve la actividad física moderada y frecuente, previniendo enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes y se ha demostrado que entre mayor tasa de uso de bicicleta, menor prevalencia de obesidad.

Los ciclocarriles deben permanecer porque ofrecen seguridad vial a los ciclistas, uno de los actores viales más vulnerables e importantes después de los peatones.

Con esta nueva infraestructura vial se cumple el principio de accesibilidad (garantizar a toda la población el uso de la bicicleta y su infraestructura) y la igualdad (que el ciclista tenga las mismas condiciones que los usuarios de otros medios de transporte).

Argumentos en contra

Al implementar este tipo de medidas, se debe contar con la participación ciudadana dentro de un proceso democrático junto a evaluaciones técnicas rigurosas, en pro de la interacción entre actores viales ganando a su vez confianza y credibilidad en la toma de decisiones del gobierno distrital.

Construir la infraestructura necesaria es un avance, pero para lograr un aumento en la cantidad de ciudadanos que deseen cambiar su modo de transporte a la bicicleta se necesita garantizar condiciones de seguridad y de confianza vial para no ‘desaprovechar’ estos ciclocarriles.

La edad, la condición socioeconómica, la situación de salud (estado físico o discapacidad) son variables determinantes para el uso de la bicicleta. Por ejemplo, los ciclocarriles no abarcarían a personas mayores, personas con discapacidad, de estratos socioeconómicos bajos que no pueden acceder a la bicicleta ni a aquellas personas que deben hacer largos recorridos.

Los ciclocarriles son un avance, pero no son la única solución a la movilidad ni deben opacar la necesidad de mejorar el transporte público. Para desincentivar el uso del vehículo motorizado se debe ofrecer una opción superior en términos de calidad objetiva (tarifa, tiempo de viaje y frecuencia), pero también por sus atributos subjetivos (comodidad).

La deficiente calidad del transporte público zonal y troncal en relación al alto hacinamiento en horas pico y factores de percepción de inseguridad hace que los ciudadanos sigan optando por movilizarse en vehículo particular. El hecho de delimitar el carril exclusivo para bicicletas no basta para hacer de la bicicleta un modo de desplazamiento competitivo frente a otros.

La bicicleta es una opción para trayectos cortos y hasta de 10 km, no para trayectos largos. Por lo que se requeriría una articulación con el transporte público, (intermodalidad) combinación de varios modos de desplazamiento, haciendo mas eficiente su uso.

Para hacer más eficaz la promoción del uso de la bicicleta, se requiere de mucha pedagogía y cultura ciudadana para una transformación en los determinantes sociales de la salud de los habitantes en cuanto a hábitos y que asuman una mayor conciencia ambiental.

Preocupa el delito de hurto a bicicletas que no cesa. En agosto se incrementó en 47% respecto al mismo periodo en 2019. Y entre enero y agosto de este año hubo un 35% más de robos a bicicletas que en el 2019.

Conclusión

Como solución al tráfico está la opción de repartir los medios de movilidad en el espacio ya existente. El nuevo paradigma de movilidad sostenible llama a poner a los peatones, a los ciclistas y al transporte público en primer lugar, antes que a los vehículos motorizados individuales (carros y motocicletas). La pregunta no es si dejar o quitar los ciclocarriles, la pregunta que hay que hacerse es ¿cómo se va a reasignar el espacio disponible para mover la mayor cantidad de personas de la manera más sostenible y segura?.

Sin lugar a dudas, el tráfico seguirá siendo un tema constante en los próximos meses. En el corto plazo en el contexto de la pandemia se debe insistir en trabajo y estudio a distancia, en horarios escalonados y seguir invitando – a quienes puedan hacerlo – a viajar a pie y en bicicleta. Pero en vista de que siga la presión del tráfico puede ser necesario volver a implementar la medida de pico y placa, y quizá evolucionar a nuevas medidas como el cobro por estacionamiento en vía.

Concejal Armando Gutiérrez González

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